El sol de la mañana cae sobre las calles del barrio Santa Rita, en la localidad de Suba, Tibabuyes. Entre calles estrechas y fachadas que esperan desde hace años una intervención, caminan Juan Carlos Fernández, director de la Caja de Vivienda Popular; Luis Alfonso Ojeda, director de la Dirección de Mejoramiento de Vivienda, el equipo técnico y social de la entidad.
Bogotá D. C., 18 de agosto de 2026
Nota escrita por Edwin Alberto Díaz - Oficina Asesora de Comunicaciones – CVP
La misión es concreta: verificar el avance de tres obras, revisar los trabajos pendientes y conversar con las familias que hoy comienzan a ver materializado el programa Mejora Tu Casa en su vivienda. Son hogares que ya cuentan con la resolución del subsidio emitida por la Secretaría Distrital del Hábitat y que pasaron de ser solicitantes a beneficiarios. En este sector, se tiene asignadas 220 viviendas, entre obras en ejecución y procesos de estructuración.
Tres casas concentran las historia de esta jornada. La primera parada es la vivienda de María Castiblanco. Allí, el cuidado ha sido una forma de vida: el de sus padres, a quienes acompaña diariamente, y el de una casa que su familia fue levantando durante años, de acuerdo con sus posibilidades.
Cada espacio es el resultado de pequeñas obras, decisiones y sacrificios. Por eso, María llegó a pensar que el mejoramiento nunca ocurriría. Hoy, mientras el equipo técnico revisa los trabajos, esa incertidumbre empieza a quedar atrás. La intervención transforma espacios y, con ellos, la tranquilidad de quienes los habitan. Para María, no es solo una obra. Es la posibilidad de cuidar a sus padres en mejores condiciones y comprobar que el esfuerzo acumulado durante años finalmente empieza a dar frutos.
A pocas cuadras está la casa de Maribel Arias. Su pareja, maestro de obra desde hace 30 años, construyó buena parte de la vivienda con sus propias manos. Lo hizo mientras trabajaba para sacar adelante a sus dos hijas. En esas habitaciones crecieron dos jóvenes que hoy siguen caminos distintos: una estudia en el exterior gracias a una beca del Distrito y la otra ya formó su propio hogar.
La vivienda, sin embargo, también acumuló necesidades que la familia no siempre pudo resolver. Durante un tiempo, llegaron a pensar que el subsidio no se concretaría. Por eso, ver la obra en marcha tiene un significado especial. La intervención permitirá conservar y mejorar el lugar donde la familia construyó buena parte de su historia. Una casa que fue creciendo con las manos de un maestro de obra que ahora vuelve a transformarse, esta vez con el respaldo de una política de mejoramiento de vivienda.
La última visita es la casa de María Elisa Rivera, donde desde hace cerca de 20 años vive una familia numerosa. Con el paso del tiempo, María Elisa asumió el liderazgo del hogar y enfrentó sola buena parte de las responsabilidades económicas y de cuidado. Sacó adelante a los suyos priorizando lo esencial y haciendo de la perseverancia su principal herramienta.
Ahora, su vivienda está en plena transformación. Pero esta historia tiene un detalle particular: el maestro encargado de ejecutar la obra es Edgar, su esposo, contratado por el ejecutor de las intervenciones en este sector. Así, el beneficio llega por partida doble: una vivienda más segura y digna, y una oportunidad laboral para uno de sus integrantes.
La jornada terminó con un recorrido por las calles de Santa Rita. A pocos metros de las tres viviendas visitadas hay otras casas que esperan iniciar su propia transformación. En este barrio, las cifras empiezan a tener rostro: 220 viviendas asignadas y decenas de familias que avanzan hacia mejores condiciones habitacionales.
Detrás de cada casa hay una historia distinta. La de María, que encontró en el mejoramiento una nueva tranquilidad para cuidar a sus padres. La de Maribel, que ve transformarse la casa donde crecieron sus hijas. Y la de María Elisa, cuya vivienda cambia al mismo tiempo que uno de sus familiares encuentra una oportunidad de laboral. Son tres historias que muestran que mejorar una vivienda no significa únicamente intervenir paredes, pisos o espacios. Significa transformar la vida que ocurre detrás de cada puerta.













