Bogotá enfrenta uno de los retos más complejos: la urbanización informal. Para discutirlo, el Sector Hábitat, con la participación de la Secretaría Distrital del Hábitat, la Caja de la Vivienda Popular y la academia, convocó a un diálogo ciudadano sobre esfuerzos técnicos, sociales y financieros para garantizar viviendas dignas, seguras y con servicios institucionales, que cambien la vida de las familias bogotanas en riesgo.
Bogotá D. C., 19 de noviembre de 2025
Por: Paola Andrea Méndez - Oficina Asesora de Comunicaciones
La conversación sobre urbanización informal está saliendo a las calles. El reto no es menor en Bogotá: se trata de uno de los desafíos más complejos y persistentes de la capital, que requiere de toda la articulación interinstitucional posible. Ese esfuerzo de conectar abordajes, metodologías, recursos y conocimientos para afrontar la problemática lo lidera, desde la Alcaldía Mayor de Bogotá, el Sector Hábitat. Este, en el contexto de su rendición de cuentas sectorial, adelantó un diálogo ciudadano (“Hablemos”) a propósito de la “ciudad informal”. Al evento asistieron la Secretaría Distrital del Hábitat (SDHT), la Caja de la Vivienda Popular (CVP), la academia, los medios comunitarios y la ciudadanía.
El espacio permitió reflexionar sobre los desafíos de Bogotá en materia de urbanización informal, a partir de perspectivas técnicas y experiencias institucionales del Distrito. En el panel de discusión estuvieron Jazmín Orozco, directora de Investigaciones y Control de Vivienda de la SDHT; Germán Hernández, director de Reasentamientos de la CVP; y la profesora Patricia Acosta del programa de Gestión y Desarrollo Urbanos de la Universidad del Rosario.
Los expertos destacaron que los procesos informales de urbanización —en Bogotá y en las grandes ciudades en expansión— muestran una necesidad urgente de soluciones de vivienda. Entre las presiones de intermediarios ilegales que se lucran vendiendo lotes en zonas de alto riesgo, no aptas o que no les pertenecen, y unas políticas públicas que, sin pretenderlo, a veces incentivan asentamientos no planificados, las comunidades quedan atrapadas en ciclos difíciles que ponen en peligro sus vidas. Por ello, hicieron un llamado para fortalecer la sensibilidad institucional a la hora de intervenir, así como la oportunidad de las medidas, para que en ningún caso lleguen cuando sea demasiado tarde para las familias.
"El tema de la oportunidad es muy importante. El mayor problema del alto riesgo es llegar tarde. Si llegamos tarde, vamos a tener que lamentar y es muy difícil recuperar el tejido social cuando no entramos a tiempo, cuando no les contamos a las familias que tenemos vivienda de excelente calidad [...]. Desde la Dirección de Reasentamientos, constantemente hacemos diagnósticos, acciones de mejora, visitamos a las familias y trabajamos con el IDIGER, con Planeación, con Ambiente, con Seguridad, con cada una de las instituciones, para transformar la vida de las personas. Ese es nuestro propósito, y ahí estamos aunando esfuerzos”, aseguró Germán Hernández, director de Reasentamientos de la CVP.
La academia, representada en esta oportunidad por la profesora Acosta, desempeñó un papel central en el diálogo, al aportar miradas históricas que permitieron entender cómo han evolucionado las entidades distritales y qué aprendizajes pueden hoy capitalizar. Bogotá, convertida en una megaciudad con la sabana que la rodea, enfrenta dinámicas que cambian rápidamente, por lo que la institucionalidad debe procurar transformarse al mismo ritmo. En ese sentido, la profesora destacó que el Distrito ha robustecido su abordaje del desarrollo urbano y ha trabajado en la dirección de la integralidad de las intervenciones.
Uno de los énfasis del diálogo fue la necesidad de coordinar lo técnico, lo político, lo financiero y lo social, para garantizar vivienda digna y segura, con equipamientos, servicios y espacios públicos de calidad. El mejoramiento integral de barrios, por ejemplo, dejó de ser solo un asunto de condiciones subestándar: hoy también integra la mitigación y la adaptación de los territorios al cambio climático. Este enfoque, aseguraron los panelistas, requiere interoperabilidad de bases de datos, caracterización precisa de familias y corresponsabilidad ciudadana.
Las entidades participantes en la discusión insistieron en la importancia de que las comunidades confíen en la oferta institucional gratuita y transparente. Evitar estafas de urbanizadores ilegales —que siempre resultan costosas y peligrosas para las personas— también pasa por trabajar desde la calle, escuchando a la gente de cerca, para poder mostrar resultados eficientes.
Bogotá ha aprendido, se ha reorganizado y ha madurado. Pese a las dificultades, hoy es referente en innovación urbana, con alianzas público–privadas que amplían la oferta habitacional. Además, se ha entrenado para adaptar experiencias internacionales exitosas, con el fin de apalancar sus iniciativas, incluyendo aquellas relacionadas con la agenda climática. La ciudad se reconoce hoy como un gran laboratorio, con aprendizajes que se traducen en proyectos concretos con altos estándares de cuidado e infraestructura, encabezado por el Sector Hábitat.
El diálogo cerró con un mensaje contundente: aunque los retos de la ciudad informal son enormes, también lo son las capacidades construidas. Con trabajo articulado entre las entidades del Distrito, la academia y las comunidades, Bogotá avanza hacia una ciudad más integrada, más justa y humana, en la que las oportunidades de disfrute urbano empiezan a ser una realidad para las familias. Aquí, en el Sector Hábitat y en la Caja de la Vivienda Popular, las cosas sí pasan con responsabilidad, sentido social y participación ciudadana.
















