“En Bilbao celebramos a la niñez con alegría, conciencia ambiental y unión comunitaria. En una jornada de color, juegos y disfraces reciclados, la comunidad y las entidades distritales demostraron que a cuidar la vida y el entorno también se aprende jugando. Una muestra de que el trabajo conjunto transforma los territorios y fortalece la confianza”.
Bogotá D. C., 29 de octubre de 2025
Por: Adriana Arango - Oficina Asesora de Comunicaciones
El barrio Bilbao, en la localidad de Suba, volvió a demostrar que cuando la comunidad se une, la alegría se multiplica. En sus calles, llenas de color y de vida, se celebró una jornada que combinó el juego, la creatividad y el compromiso con el planeta: #DulceYTratoEnBilbao, una actividad que recordó que celebrar la niñez también es una forma de cuidar el entorno y fortalecer los lazos que hacen de Bogotá una ciudad más solidaria y sostenible.
Niños y niñas recorrieron las calles con disfraces reciclados, hechos con ingenio y amor. Las risas, los dulces y los colores dieron vida a una mañana mágica donde la diversión tuvo propósito: enseñar que cuidar el planeta empieza en casa y en comunidad. Entre talleres lúdicos, juegos y mensajes sobre convivencia, movilidad sostenible y respeto por el entorno, Bilbao volvió a brillar con el entusiasmo de sus habitantes, quienes demostraron que la alegría y la conciencia ambiental pueden caminar juntas.
Esta jornada fue posible gracias al trabajo articulado de la Caja de la Vivienda Popular (CVP), la Secretaría del Hábitat, la Fundación Grupo Social, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), EMASIVO 10-16 S.A.S, TransMilenio, Arealimpia, Aire Urbano ESP, el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) y la Personería de Bogotá. Juntos demostraron que cuando las instituciones trabajan de la mano con la ciudadanía, los resultados se pintan de esperanza, convivencia y sostenibilidad.
A medida que avanzaba la jornada, en cada esquina se respiraba comunidad. Familias enteras salieron a compartir con sus vecinos, a sonreír y a recordar que el espacio público también es un lugar de encuentro y aprendizaje. La niñez fue protagonista, pero detrás de cada disfraz hubo un mensaje profundo: la importancia de cuidar nuestro entorno, reciclar, reutilizar y respetar la naturaleza. Lo que empezó como una celebración se transformó en un acto colectivo de conciencia y amor por el territorio.
Hoy, Bilbao es un ejemplo vivo de transformación urbana y social. Gracias a la estrategia #JuntosPorElHábitat, liderada por la Alcaldía Mayor de Bogotá, a través de la CVP, la comunidad ha trabajado hombro a hombro en la recuperación de fachadas, espacios comunes y zonas de encuentro. Este compromiso ha permitido no solo embellecer el barrio, sino también reconstruir la confianza entre vecinos, fortalecer el sentido de pertenencia y recuperar la alegría de vivir en comunidad.

El color, una vez más, fue protagonista. Las calles intervenidas por el proyecto Bogotá a Color sirvieron de escenario para esta celebración, recordando que el color no solo embellece las fachadas, sino que inspira unión y esperanza. Cada tono vibrante sobre las paredes es una invitación a creer que una ciudad más humana y solidaria es posible, cuando todos —instituciones, sector privado y ciudadanía— trabajan por un mismo propósito: cuidar la vida y el entorno.
Durante la jornada, el mensaje fue claro y poderoso: el Distrito cumple, cuida y protege la vida. Actividades como #DulceYTratoEnBilbao no solo promueven la recreación y la convivencia, sino que también reafirman el compromiso de la administración distrital con la construcción de entornos seguros, sostenibles y felices. Porque cuando se cuida el hábitat, se cuida la vida misma.
Al final del día, Bilbao quedó iluminado por algo más que luces y disfraces. Quedó iluminado por el brillo de la esperanza y por la certeza de que la transformación no llega de afuera, sino que nace del corazón de su gente. En este rincón de Suba, el trabajo conjunto ha demostrado que el color, la alegría y el compromiso ambiental pueden cambiar realidades y construir comunidad.
Entre sonrisas, creatividad y conciencia, seguimos pintando de vida a Bogotá.
Porque en cada barrio donde hay unión, hay futuro; y en cada niño que ríe, una ciudad que renace.

















