En las laderas empinadas de Ciudad Bolívar, donde las casas narran décadas de esfuerzo familiar, una noticia comenzó a recorrer las esquinas y los salones improvisados de los barrios: la entrega de materiales del programa Mi Casa Viva había comenzado. Las familias, acostumbradas a aplazar reparaciones por razones económicas, recibían un impulso para transformar su vivienda, el espacio donde construyen su vida diaria.
Bogotá D. C., 19 de noviembre de 2025
Por: Edwin Alberto Diaz - Oficina Asesora de Comunicaciones
La jornada empezó en el barrio Jerusalén. Entre cajas de baldosas, puertas nuevas, cerámicas y mesones, los funcionarios de la Caja de la Vivienda Popular organizaban cada uno los materiales que serían entregados. Según explicó Juan Carlos Fernández, director de la CVP, se trata de una inversión histórica: “Serán más de 400 familias, más de 2.000 millones de pesos que estaremos entregando”
La alianza con Easy permite que cada beneficiario reciba materiales de calidad, pensados para mejorar pisos, cocinas y espacios esenciales dentro de la vivienda. Entre los beneficiarios se encuentra Karina Gutiérrez Pallares, una mujer que ha visto crecer a su familia en la casa de sus padres y que, a pesar de los intentos por remodelar, no había logrado concretar los cambios soñados. Con emoción compartió que ahora, gracias al subsidio, podrán intervenir su hogar: “Pedimos el piso, pedimos las puertas de los cuartos que no las teníamos, pedimos la baldosa de los mesones y unos cajones para las cocinas”.
Para Karina, la entrega significa más que una mejora estética. Es la oportunidad de renovar el lugar donde su familia se reúne en fechas especiales, ese espacio donde se conserva la memoria colectiva del hogar. “El cambio va a ser muy positivo… las comodidades van a ser muchísimo mejor” expresó con alegría “la casa va a quedar totalmente diferente”.
El proceso para llegar a este punto, recuerda, estuvo marcado por acompañamiento constante: “Desde el primer momento la chica que se comunicó conmigo fue muy atenta… Ellas llegaron a la casa de mis papás y nosotros hicimos todo el proceso, escogimos lo que necesitábamos”. Luego vino la visita a Easy, donde un asesor los guio entre colores y materiales hasta elegir lo que mejor se ajustaba a sus necesidades. “La atención fue muy buena”, cuenta con gratitud. Para ella y su familia, este apoyo no solo se siente: se agradece profundamente. “Ha sido una ayuda bastante satisfactoria… mis papás están demasiado contentos”.

Dentro de la tienda, Luz Marina Bravo, ejecutiva de ventas de Easy, comparte cómo ha vivido las jornadas de atención. Asegura que el proyecto ha movilizado a cientos de personas en Usme y Ciudad Bolívar, y que el objetivo ha sido siempre acompañar con amabilidad, explicación y claridad. “Les hemos dado asesoría… de cómo van a colocar sus productos, enchapes, baldosas, puertas. Todo el portafolio que les dimos ha sido excelente y de calidad para que ellos estén contentos con este proyecto”.
La CVP continúan entregando materiales. Cada entrega es una semilla de cambio: un piso nuevo que evitará humedad, una puerta que dará privacidad, una cocina más segura para preparar los alimentos de todos los días. Pero también es un reconocimiento al esfuerzo de familias que, durante años, han construido su vida desde la resistencia y la esperanza.
Mi Casa Viva no solo es entregar materiales, es entregar la posibilidad de habitar mejor. De respirar distinto dentro del propio hogar. De transformar lo cotidiano a partir de lo esencial. Karina, resume en una frase lo que muchos sienten en estas jornadas: “La verdad sí me da bastante alegría… es un cambio para nosotros”. En lo alto de los barrios, donde cada ladrillo cuenta una historia, el cambio ya comenzó.
















